Extrañar

Esos pensamientos que nos abordan súbitamente, nos sorprenden, nos quitan el aire. Pensamientos que tratamos por todos los medios de evitar pero que, al fin de cuentas, nos ganan la batalla y todas las guerras contra el olvido. Olvidos momentáneos, efímeros, vacíos.

Extrañar es sentirse vacío en la multitud. Es caminar sin destino, con los ojos vendados, de rodillas. Extrañar es desgarrarse el alma, es recordar gestos, momentos. Es cerrar bien fuerte los ojos y agarrar el recuerdo para que no se vaya nunca. Es repasar imágenes una y otra vez para tener siempre presentes los detalles. Extrañar es exacerbar el sentimiento, aferrarse a lo perdido, odiar la ausencia, amar la reminiscencia.

Extrañar es buscar en todos los rostros, en cualquier lugar, su presencia. Es creer ver lo que no está, es querer que esté lo que ya se fue. Extrañar es sentir, en lo más profundo del alma, la propia muerte.